El movimiento artístico llamado Renacimiento tiene lugar en Europa y comprende un periodo que se extiende desde los comienzos del siglo XV hasta los mediados del siglo. XVI, Tiempo durante el cual se echan las bases de la vida moderna en oposición al mundo medieval. Conlleva una transformación artística notable que se da primero en Italia y en cierto modo en Flandes; luego en Francia y en los demás países de Europa (en alguno de los cuales se recibió con marcado retraso) Se imponen, por una parte el método de exploración de la realidad (que se consideró legitimo y que es la experiencia que conduciría al racionalismo)- y por otra el triunfo de las burguesías urbanas.
Aunque el arte no dejo de ser religioso en relación a los temas fue madurando, aun a través de estos, hasta convertirse en laico. Será a partir de este momento cuando cobra fuerza el redescubrimiento del hombre como individuo, el redescubrimiento del mundo como armonía y realidad que rodea al hombre.
El Renacimiento es la primera etapa del proceso de transformación del feudalismo al capitalismo; su ruptura con el mundo medieval se produce en todos los órdenes de la cultura renacentista, pero hay que tener presente que el Renacimiento es un período complejo, plural, donde lo viejo y lo nuevo se mezclan y se entrecruzan.
El Renacimiento es ante todo, un espíritu que transforma no sólo las artes, sino también las ciencias, las letras y formas de pensamiento. En su conjunto se ha visto una clara reacción al espíritu teológico de la Edad Media, sin embargo la ruptura no se produce de manera violenta porque no pocas de las concepciones que se van a desarrollar tuvieron su origen durante el medioevo, lo que puede apreciarse notoriamente en el terreno artístico.
El hecho principal, en el campo de la arquitectura, fue el abandono del gótico para reemplazarlo por un estilo nuevo, surgido de la tradición grecorromana y al que los arquitectos supieron adaptar a las nuevas ideas y necesidades.
Durante buena parte del siglo XV perviven las formas del arte medieval, iniciándose una convivencia entre los clasicismos, que poco a poco van a ir imponiéndose a los elementos góticos en autores como Brunelleschi o Fra Angelico quienes experimentan movimientos que posteriormente se desarrollaran. Esta serie de fenómenos nos señalan que hablar de “ruptura” no es del todo correcto, es quizá más una evolución que nos permite comprender mejor las manifestaciones del siglo XV.
Durante el Renacimiento, la Fe, la Religión, e incluso la vocación sacerdotal, no fueron incompatibles con los goces del mundo. Así como durante la Edad Media el arte se inspiró siempre en motivos religiosos, casi siempre en la literatura, ahora el arte encontró modelos vivos y reales en los grandes hombres y en el paisaje como aditamento a escenas humanas. El artista, enamorado del hombre, descubrió o redescubrió la belleza del desnudo que había sido severamente prohibido durante los siglos anteriores. Supone la sustitución del sistema formal del mundo gótico por otro apoyado en los modelos de la antigüedad grecorromana que comienzan a estudiarse buscando definiciones “científicas” de la belleza y la armonía. La naturaleza es estudiada al margen de su vinculación con lo divino. Se encontrará en una ciencia nueva, la perspectiva, el modo adecuado de su representación. El cuerpo humano desnudo será el “sumun” de las perfecciones y el objeto fundamental de los artistas
En la elaboración de una idea de belleza abstracta entra en forma decisiva el sentido razonador del hombre del Renacimiento. Sin negar del todo la inspiración, le asignan una modesta parte en el acto creador. La belleza del arte brota de leyes que establecen relaciones numéricas exactas. El número, la proporción, la regla de oro, el orden, en fin, están presentes en todas sus obras.
Un notable artista de esta época y del cual el Museo posee varios calcos es Miguel Ángel Buonarroti quien intervino decididamente en la evolución del renacimiento clásico al desarrollar un nuevo lenguaje corporal monumental. Modelo de esta propuesta es la escultura de la figura del héroe bíblico “David”en el cual la representación de la fuerza, la ira, la libertad, la tensión y la fuerza contenida la convierten en una de sus obras más famosas. Esta figura ideal, heroica, y llena de fuerza fue modelo para algunos artistas de su tiempo.

Lorenzo de Médicis "il penseriosos"
Miguel Ángel Buonarroti, Renacimiento Italiano
Esta escultura forma parte de la tumba de Lorenzo de Medici Duque de Urbino muerto en 1519.
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