21 may. 2012

« mayo 2012 »

    • D
    • L
    • M
    • M
    • J
    • V
    • S
26.08.2012
Museo de la Cárcova, Artes Musicales y Sonoras

Conjunto Américas en La Cárcova

El domingo 26 de agosto a las 16 hs., el Conjunto Américas presentará “Ojos de papel” con la dirección de Andrés Gerszenzon en el Ciclo "El...


23.05.2012
Folklore

Jornadas de Arte y Cultura Popular 2012. Mesa Arte Popular

El día miércoles 23 de mayo a las 18 hs. se realizará en el Centro Cultural Francisco “Paco” Urondo de la Facultad de Filosofía y Letras de la...


Ver más eventos [+]



Nuestro teatro y el Bicentenario: cuestiones de memoria e identidad

Artes Dramáticas | 13.07.2010


La profesora Estela Castronuovo del Departamento de Artes Dramáticas sostiene que la escena nacional ha sido, desde sus orígenes, espacio privilegiado para el debate, las propuestas y el examen de hipótesis referidas a nuestra identidad colectiva.

Estela Castronuovo

Doscientos años de historia son un llamado ineludible a la reflexión; a festejar, sin duda (y con derecho sobrado), pero también a detenernos para percibir claramente a qué punto llegamos. Claro que esto implica necesariamente revisar de dónde partimos, y vislumbrar hacia dónde queremos ir. Se pone en marcha así el ejercicio de mutua construcción de la memoria, la identidad colectiva y el imaginario (entendido éste último como esa dimensión simbólica en la cual un colectivo proyecta no tanto lo que es sino lo que aspira a ser).

Tanto los textos historiográficos como las producciones estéticas (la novela, el teatro, el cine) suelen incluir relatos, en los cuales la lengua (instancia radicalmente social y compartida), instituye lugares de construcción, cuestionamiento o reafirmación de la identidad y la memoria colectivas. A través de ellos, una comunidad se interroga a sí misma respecto de cuestiones entrañables: ¿quiénes somos?; ¿por qué somos como somos?; ¿quiénes fuimos?; ¿qué queremos ser?

Dado que las narrativas que construyen versiones de la identidad y la memoria nacionales son instrumentos de gran eficacia a la hora de legitimar proyectos políticos y aspiraciones de clases, son en sí mismas lugares de confrontación y de lucha por la hegemonía simbólica.

Nuestra escena nacional ha sido, desde sus orígenes, espacio privilegiado para el debate, las propuestas, el examen, de hipótesis referidas a nuestra identidad colectiva. Ya en el texto considerado inaugural del teatro genuinamente nacional, El amor de la estanciera, y mucho más aún, en dos de nuestros géneros más propios, el sainete y el grotesco criollos.

¿Qué pasaba en nuestros escenarios en el momento en que se festejaba el Centenario de 1910? Auténtica época de oro de nuestro teatro, la Argentina estaba en pleno proceso de consolidación de una literatura nacional, paralela a la reafirmación de la Nación como proyecto político-cultural; esa literatura debía operar como instrumento de legitimación de las clases hegemónicas. Se ponía así en el centro el debate identitario, estimulado, además, por la llegada de las masas inmigratorias. La dramaturgia de Florencio Sánchez, la actuación de la compañía teatral de los Podestá, y el enorme éxito del sainete criollo y otras formas del llamado “género chico” y sus especies asociadas, ilustran este debate y hablan de la pujanza del teatro nacional, especialmente en la ciudad de Buenos Aires.

Cien años después, la actividad teatral es ya una marca de la ciudad de Buenos Aires, considerada por algunos como una de las capitales mundiales del teatro, junto a Berlín, Nueva York y algunas pocas más. Varios centenares de espectáculos anuales, en numerosas salas independientes (a las que se suman las salas oficiales y las del circuito comercial), son un claro exponente de este hecho. Una parte importante de esta intensa actividad está a cargo de las generaciones más jóvenes, que, paralelamente, están formándose en ámbitos cuyo alto nivel es reconocido internacionalmente, como nuestro Departamento de Artes Dramáticas “Antonio Cunill Cabanellas”, y otros espacios, oficiales y privados, en la ciudad y en el resto del país, en el que la actividad teatral también es relevante.

Nuestros teatristas siguen elaborando imágenes escénicas que instalan interrogantes y debates acerca de nuestra identidad nacional y sus problemas y obsesiones, luego de las muy conflictivas décadas del 70, 80 y 90 del siglo pasado, marcadas por una de las dictaduras más homicidas y represivas de nuestra historia, el trabajoso retorno a la democracia y un formidable colapso económico y social, del cual aún la patria pugna por recuperarse. Tomo dos ejemplos entre muchos: dos dramaturgos contemporáneos y en plena actividad creadora. Uno de ellos es Mauricio Kartum. En dos de sus obras más recientes, El niño argentino y Ala de criados, construye metáforas grotescas de las relaciones conflictivas entre sectores hegemónicos (la oligarquía local y sus múltiples máscaras en diferentes épocas de nuestra historia) y aquellos sectores menos favorecidos que parecen fluctuar entre la connivencia, la inconsciencia y la rebelión tardía. Alicia Muñoz también suele recurrir a la historia nacional como punto de partida para construir la fábula de sus piezas. Muchas de ellas (Ciudad en fuga, La chalequera, Medallas de latón, Crónicas de Pichincha, Un tango en 78…) reconstruyen imaginativamente hipótesis referidas a nuestra identidad colectiva, con dos rasgos que se reiteran: el texto da siempre la palabra a los marginados y oprimidos (aquellos que son taxativamente obliterados por los discursos históricos oficiales); además, estas reconstrucciones narrativas adhieren a lo que Noé Jitrik llama una visión “genealógica”: reconstruyen el pasado como una estrategia para explicar y dar cuenta de los males del presente. También: Ricardo Bartís y sus inolvidables “tarariras titán” de La pesca, Patricia Suárez, Patricia Zangaro, Luis Cano, Bernardo Cappa, entre muchísimos otros, investigan en sus obras este cruce entre teatro e identidad, sin olvidarnos del ciclo Teatroxlaidentidad, que ya lleva varios años de actividad. No puedo dejar de mencionar a los grupos de “teatro callejero”, nacidos en el caldo de la crisis económica y social, los cuales constituyen una auténtica movida comunitaria en ciertas zonas de la ciudad, con resultados estéticos muchas veces interesantes, como en el caso del grupo Catalinas Sur.

La escena como espacio de investigación y experimentación dramatúrgica y actoral también tiene un desarrollo relevante en nuestro teatro actual y recorre la más amplia gama de propuestas, como la performance, el clown, la narración oral, la danza teatro. Las mismas escuelas y universidades, como el IUNA, la Escuela Metropolitana de Arte Dramático del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y muchos ámbitos de formación privados, se están transformando en espacios de producción espectacular con resultados muchas veces más que interesantes.

Quienes amamos el teatro podemos festejar el Bicentenario con regocijo: nuestra escena nacional avanza vigorosa y a paso sostenido.
Enviar a un amigo Imprimir Aumentar texto Disminuir texto   
  • del.icio.us
  • Digg
  • Meneame
  • Facebook
  • LinkedIn
  • TwitThis
  • YahooMyWeb
  • Live
  • Google
  • Technorati

Convocatorias

Cinefiesta. Festival Internacional de Cortometraje de Puerto Rico

Se encuentra abierta la convocatoria para participar del Festival Internacional de Cortometraje de Puerto Rico, que se celebrará...

Más convocatorias [+]

imagenes concolores unidades

 
IUNA | Instituto Universitario Nacional del Arte
Azcuénaga 1129. C1115AAG
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
(54.11) 5777.1300
Acerca de este sitio
webmaster
15.12.2011 12:31:44