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El Bicentenario: La Conservación y la Recuperación de la memoria en los objetos

Artes Visuales | 27.08.2010


La profesora Liliana Bustos de la Licenciatura en Conservación y Restauración del Departamento de Artes Visuales afirma que tenemos que hacer saber que la conservación de patrimonio está totalmente implicada con nuestra historia de vida, con nuestro acontecer cotidiano.

El Bicentenario

¿Qué sería una memoria separada de la historia, y cual sería el destino de ésta si no se alimentara de la memoria?

“¿Pero cuál es a fin de cuentas el deber de la memoria?” Si nos remontamos a uno de sus orígenes, que no es solamente griego, sino también hebreo, Zakkor, “tú recordarás” significa “tú continúas narrando”. Paul Ricoeur

En los últimos 20 años se instaló en nuestro contexto la disciplina de la Conservación y la Restauración. Hoy festejando el bicentenario se actualizan e imponen las siguientes preguntas ¿Por qué recordar? Y como consecuencia ¿Por qué, para qué y para quiénes conservar? La memoria está relacionada con todo aquello que tiene que ver con el pasado, la historia, y que en el transcurrir nos fueron legando aquello que denominamos como “los testimonios materiales” de historias públicas o privadas, grandiosas o cotidianas, oficiales o escondidas. Todos son signos y símbolos, y poseen una corporeidad, objetos que dan cuenta de ellas y también espacios que las albergan y conservan, así, en un listado apenas inicial podemos mencionar aquellos que también sirvieron para dar cuerpo a la nación con todo lo que ella significa: las bibliotecas, los museos, los archivos, los edificios y su arquitectura, los grandes centros de estudios, las cajas de zapatos llena de fotos familiares, el barrio con sus marcas de aquellos que allí vivieron, el canto, la oralidad de los pueblos originarios, las tradiciones de los que fueron poblando el país.

Pero hay también otros lugares de memoria que se nos imponen para decir y propagar “Tú recordarás” y ratificar Nunca Más. Todos ellos son parte de un transcurrir, si se pierden, deterioran, dañan, destruyen u ocultan esos objetos, materialidades, tradiciones tangibles o intangibles que dan cuenta de quienes somos, y producen que las narraciones se disloquen, se tergiversen, se vayan borrando los paisajes, y así se nos torna confuso y equívoco, y el destino casi errático. Las definiciones hablan de patrimonio o bien cultural. Entonces, vuelve la pregunta de qué y para quiénes. Instalados en la cronología, festejamos 200 años, de un fervor en el camino hacia nuestra independencia, sin embargo, en estos tiempos de globalización y multiculturalismo seguimos olvidando lo que fuimos, en tanto no conservamos y dejamos librado al paso del tiempo, del deterioro, el abandono la conservación de todo ello.

Qué significa conservar: poner a resguardo, mantener, cuidar, guardar, y agregaría compartir, divulgar, educar para hacer conocer a las nuevas generaciones que por allí anduvo la historia, que se pertenece a un lugar porque hay cosas allí que nos determinan y nos hacen ir por la vida con identidad propia o quizás preguntarnos quienes somos.

Hacia fines de los años 80 del siglo XX, Argentina comenzó a presentar y trabajar el tema de la Conservación, desde el ámbito privado a través de Fundaciones se propulsó la disciplina, hoy ya instalada en el país, colegas del norte al sur, del este al oeste, hablamos un mismo lenguaje, y atendemos a las marcas regionales, se cuenta con instituciones de formación universitaria , tenemos nuevos profesionales, hay criterio, hay discusión, hay demanda, falta, sí, siempre falta, que se abran concursos, que las instituciones que albergan patrimonio estimen en sus estructuras a esta disciplina, que la legislación se actualice de acuerdo a los tiempos y las demandas, que el trabajo que logramos en la horizontalidad se entienda en la verticalidad del poder de decisión.

Llegamos a este 2010 con el tema instalado y ampliado, lo que nos compromete aún más, ya que conocemos y por lo tanto se nos demanda acción, ética y profesionalismo. Debemos trabajar para desarrollar políticas de conservación a nivel regional, local o comunitario, la característica de nuestro país lo demanda.

Tenemos que hacer saber que la conservación de patrimonio está totalmente implicada con nuestra historia de vida, con nuestro acontecer cotidiano. Y para cerrar esta forma de festejo de estos 200 años que no volveremos a vivir y que es algo más que un instante retomo a Paul Ricoeur, cuando dice “¿Por qué hay que trabajar sobre la memoria? Porque es necesario abrir un futuro al pasado” El pasado da cuenta de lo que fuimos, un lugar a veces insondable, pero no imposible, donde se puede buscar la imagen de lo que ya no somos, para responder y reconfigurar el presente. ¿Cómo? Conservando esos objetos que son símbolo y signo, que dan cuerpo a la memoria o la hacen tangible. Buenos Aires en vísperas del bicentenario, o sea mayo del 2010.
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